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Entre poetas y presos

Conversaciones en el Castillo

Archivo del Castillo

Entre poetas y presos es el título del cuarto álbum del grupo musical valenciano La Raíz. A una música festiva y bailable emparentada con grupos como La Pegatina suman en este disco unas letras combativas que buscan remover conciencias.

Como el mismo grupo explica en las palabras introductorias, el disco está inspirado en unos hechos reales acaecidos en una cárcel alicantina poco después de terminada la Guerra Civil española. En el Reformatorio para adultos, en 1941, un grupo de mujeres se atrevió a sortear la prohibición de llevar “capazas” (en estas cestas solían incluir alimentos, tabaco y recuerdos, aunque las autoridades querían controlar el contrabando) a los presos utilizando sus camisones desgarrados. Esta muestra de valentía sorprendió a guardianes y presos y motivó el poema de uno de ellos: “Gloria a ti, mujer del preso”, atribuida al preso Miguel Medina, de Redován. Su hija, María Medina, aún recuerda una de las poesía de “contrabando” que circulaban por las cárceles, que el grupo ha colocado como tema introductorio del disco y ha utilizado como promoción de la gira. El preso más famoso de esa cárcel fue Miguel Hernández, que compuso gran parte de su libro póstumo (Cancionero y romancero de ausencias) en ella. Su más famoso poema carcelario es Nanas de la cebolla, una canción de cuna que hizo llegar a su mujer para reconfortar a su pequeño hijo… Como Miguel, otros muchos presos anónimos intentaron sobrellevar la soledad y la incertidumbre mediante poesías de contrabando como esta “Las miserias de sus crímenes”:

Quisiera saber por qué estoy
en esta cárcel metido,
tratado como un bandido
que no quiero ser ni soy.
¿Por qué me condena hoy
la sociedad corrompida?
Si delito ha cometido
el que no gozó jamás,
el que goza más y más
tendrá culpas más atroces,
que son delitos los goces
mientras lloran los demás.
Paso la noche y el día
soñando siempre con verte.
Y si aborrezco la vida,
me causa pavor la muerte.
Morir, ¿debería de morir?
No, ¡jamás!
Mas si no puedo vivir
como viven los demás,
aumentaré en uno más
la lista de los que gimen.
Y sepan los que me oprimen
que sólo mi vida arrastro
por escupirles en el rostro
las miserias de sus crímenes.

Un poema de una fuerza arrolladora que gracias al grupo ha sido rescatado del olvido. Como se grita en el poema: ¡jamás morirá!, pues la vida en el recuerdo aspira a la eternidad.

Gracias, Merche, por darme a conocer la historia y el grupo.


2 comentarios

  1. […] Entre poetas y presos 17/02/2019 […]

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