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El Mester de clerecía. Gonzalo de Berceo

Conversaciones en el Castillo

Archivo del Castillo

1. INTRODUCCIÓN

Monjes copiando

Monjes copiando. Miniatura de un códice de Alfonso X

Los poemas en cuaderna vía del Mester de Clerecía se produjeron en los siglo XIII y XIV. El siglo XIII fue una época de esplendor cultural en España, pero pone en evidencia el atraso respecto a otras cortes europeas. En efecto, se suele hablar de pre-renacimiento al referirse al siglo XII en Europa (fundación de Universidades, crecimiento de las ciudades y la burguesía, nuevas rutas comerciales que favorecen el contacto cultural, traducciones al latín de obras clásicas a partir del árabe o el hebreo, auge de los cantares de gesta y de los trovadores, etc.). Las causas del atraso cultural en España son sobre todo internas: es el periodo de la Reconquista. El despertar se produjo cuando la situación político-económica fue favorable: la fecha emblemática fue la victoria de las Navas de Tolosa en 1212. El esplendor cultural se produjo sobre todo durante el reinado de Alfonso X (segunda mitad del siglo XIII), un monarca que dio el definitivo impulso para que el idioma castellano fuera vehículo apto para la administración del estado y para la cultura (anteriormente se empleaba el latín). Él mismo impulsó las traducciones al castellano del árabe y el hebreo (continuando la labor de la Escuela de Traductores de Toledo en el siglo anterior, que utilizaba el castellano como eslabón entre las lenguas semíticas y el latín), se embarcó en ambiciosos proyectos de redacción de la Historia de España y de la General estoria, estableció una operativa fijación ortográfica del castellano para unificar los documentos de su reino y compuso él mismo poemas. Estos proyectos culturales explican el apelativo de “sabio” con el que se conoce a este monarca.

2. CARACTERÍSTICAS DEL MESTER DE CLERECÍA

El término mester de clerecía es polémico, ya que ha sido interpretado de diferentes maneras: para unos es una escuela poética o un género literario; para otros, un concepto histórico-literario que agrupa diferentes géneros y que se caracteriza por el uso de una modalidad literaria (la cuaderna vía). La confusión viene de lejos: el término se utilizó por primera vez en la segunda estrofa de un poema en cuaderna vía del siglo XIII titulado Libro de Alexandre:

Mester traygo fermoso, non es de joglaría;
mester es sen pecado, ca es de clerecía:
fablar curso rímado por la quaderna vía
a síllavas cuntadas, ca es grant maestría.

Manuscrito del Libro de Alexandre

Manuscrito del Libro de Alexandre

Este fragmento parece oponer el Mester de clerecía al Mester de juglaría, como si de dos escuelas poéticas rivales se tratase. Esta supuesta oposición ha sido la causa de la confusión entre la crítica. Tradicionalmente se ha considerado el Mester de clerecía como un conjunto de autores cultos , orgullosos de su autoría, que componen para que sus obras sean leídas y que tienen preocupación por su labor artística, especialmente la rima (“san pecado”, es decir, ‘sin error’). Este grupo se opondría a un supuesto Mester de Juglaría, cuyas obras serían de contenido más popular, escritas para ser difundidas oralmente, sin fuentes escritas tan claras (menos fidelidad), con cierto descuido formal (con “pecado”) y con temas menos religiosos y más profanos.
No obstante, esta división es injustificable por varias razones. En primer lugar, los juglares nunca estuvieron sometidos a un orden, nunca constituyeron una escuela; en segundo lugar, no todos los textos que no están en cuaderna vía son obra de juglares; en tercer lugar, los juglares solían transmitir, no componer; en cuarto lugar, las manifestaciones del mester de clerecía del siglo XIV –cuyo ejemplo más conocido es el Libro de buen amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita–, introducen novedades formales (polimetría) y temáticas (asuntos profanos).
Parece más lógico suponer que lo que el autor de la famosa estrofa quería era dar a conocer un trabajo nuevo (“mester” procede del latín ‘ministerium’, que significa ‘actividad’, ‘oficio’), que no permite errores y que cuida el estilo, a diferencia de los textos juglarescos, que eran más descuidados. No se postula el enfrentamiento entre dos escuelas distintas, sino que propugna un estilo diferente, más depurado y estilizado que el que empleaban habitualmente los juglares.
Por otra parte, se ha cuestionado la consideración del Mester de clerecía como una escuela poética o un género literario. Es más correcto hablar de una modalidad literaria o un conjunto de géneros (milagros, obras hagiográficas, novelas, proverbios, etc.) que tienen en común la utilización de una modalidad de discurso: la cuaderna vía.
La cuaderna vía es un tipo de versificación cuya estructura está formada por estrofas de 14 sílabas (alejandrinos), con cesura en medio y rima consonante (AAAA, BBBB, etc.) es decir, está compuesta por tetrástrofos monorrimos alejandrinos.
En resumen, podemos definir Mester de Clerecía como un conjunto de poemas escritos en cuaderna vía en el siglo XIII. En ellos, se observan

a) Similitudes: 1) mismo esquema métrico; 2) mismo entorno geográfico (Monasterios de Castilla-León); 3) mismo intervalo temporal.
b) Variantes: conjunto de poemas en cuaderna vía del s. XIV poseen unas particularidades especiales que lo desligan del Mester de Clerecía.

Aunque se deben tener en cuenta las precisiones terminológicas sobre el Mester de clerecía y el Mester de juglaría, podemos sintetizar las características del Mester de clerecía relacionándolas con los textos transmitidos por los juglares:

  • • Son obras elaboradas por hombres cultos e instruidos (“clerecía”) mientras que la mayoría de juglares no tenía una formación tan esmerada.
    • Su difusión es escrita, a diferencia de los textos de los juglares, que se transmitían oralmente.
    • Los autores firman sus obras y están orgullosos de su maestría. Los textos de los juglares, en cambio, suelen ser anónimos.
    • Suelen tratar temas religiosos e historiográficos con fin moralizador, tomados de otras fuentes (obras latino-medievales casi siempre) mientras que los textos juglarescos tratan asuntos normalmente profanos y heroicos (transmitían fundamentalmente cantares de gesta).
    • Se crean para enseñar (docere) y entretener (delectare). Se emplean técnicas propias de los sermones religiosos, en los que se pretende impulsar la devoción, la virtud y la piedad mediante exemplos (cuentos, fábulas, milagros, etc.). Los textos de los juglares no tienen un propósito moralizante primordial, sino que pretenden sobre todo entretener e informar.
    • Usan como esquema métrico preferente la cuaderna vía o tetrástrofo monorrimo, y ya en el siglo XIV otros metros para dar variedad a la monotonía estrófica. Es decir, están escritas en verso regular, preferentemente alejandrino o de catorce sílabas dividido en dos hemistiquios de siete sílabas cada uno y separados por una pausa fuerte o cesura, y con rima consonante (más exigente), al contrario que los textos difundidos por los juglares, que utilizan versos irregulares (anisosilabismo) y habitualmente rima asonante o prosa. El mester de clerecía es un arte exigente y cuidadoso para no cometer errores (“san pecado”).

3. GONZALO DE BERCEO

Ilustración de Gonzalo de Berceo

Ilustración de Gonzalo de BerceoIlustración de Gonzalo de Berceo que se conserva en la Casa de los Chapiteles (Logroño).

3.1. Datos biográficos
Nacido a finales del siglo XII y muerto después de 1252. Es el primer poeta castellano de nombre conocido. Estuvo muy vinculado al Monasterio de San Millán de la Cogolla como clérigo secular. Pudo desempeñar tareas administrativas y notariales. Participó en la falsificación de documentos (algo usual) para atraer peregrinos y donaciones.

3.2. Obras
Sus obras se pueden dividir en tres grupos:

1) poemas hagiográficos (alabanza de santos)
2) poemas dedicados a la Virgen
3) obras doctrinales

Además de Milagros de nuestra señora, otras obras relevantes son Vida de San Millán, Vida de Santo Domingo o Vida de Santa Oria.

3.3. Milagros de nuestra señora

Virgen con niño

Virgen con niño

3.3.1. Fuentes. La literatura Mariana. La sermonística
Los milagros de nuestra señora, compuestos en la primera mitad del siglo XIII, entroncan dentro de una tradición medieval denominada literatura mariana (centrada en la virgen María). La devoción hacia este personaje se extiende por el occidente cristiano a partir de los siglos X y XI. Las obras marianas se presentan bajo distintos géneros: 1) narrativa (milagros); 2) doctrinal, 3) lírica. En el s. XI aparece una colección de milagros de la Virgen en latín, que es la principal fuente de la obra de Berceo.
Por otra parte, la obra está relacionada también con la tradición de la sermonística, es decir, la difusión de los textos a través de sermones. Los sermones eran de dos tipos: sermones cultos en latín (divisio intra) y sermones populares en romance (divisio extra).
Gonzalo de Berceo, como clérigo del monasterio de San Millán de la Cogolla, utilizaba los sermones populares en romance para adoctrinar a sus feligreses. El objetivo de los sermones era doble: enseñar y entretener (docere et delectare). Para conseguir el segundo objetivo (y, además, motivado por el tipo de auditorio popular al que iban dirigidos los sermones), los predicadores se hacían servir de exempla, es decir, ejemplos, cuentos o fábulas (a veces protagonizadas por animales) más o menos ficticios con alguna moraleja (relacionada con el tema del sermón de ese día). Durante la Edad Media circulaban entre los clérigos Colecciones de Exempla de tradiciones literarias diversas (especialmente la árabe e india). En el caso de Los Milagros de Berceo, los exempla no son fábulas, sino “milagros” atribuidos a la virgen. No obstante, el uso que se hace de los mismos es análogo al de las fábulas, ya que ambos sirven para entretener al auditorio. En el caso de Berceo, además, se pretende incentivar la devoción hacia la Virgen, como se verá a continuación.

3.3.2. Tema, Estructura y contenido
El objetivo de la obra es inspirar devoción hacia la Virgen, no tanto como dar información acerca de ella. La obra consta de una introducción alegórica y de 25 milagros independientes, que tienen como común denominador la intervención de la Virgen para ayudar, salvar o premiar a algún devoto suyo. La introducción alegórica está basada en el tópico del locus amoenus. Se trata de una transposición alegórica de los elementos del paisaje a las virtudes de la Virgen:

Prado = Virgen
4 fuentes = Evangelios
Sombra = oraciones que María hace por el alma de los pecadores
Árboles = milagros de María
Aves cantoras = santos apologistas
Flores = los nombres de María (“estrella de los mares”, “reina de los cielos”)
Alegoría marco: Vida = romería; hombre = peregrino; prado = descanso.

La estructura de los diversos milagros es bastante parecida, incluso deriva a veces en monotonía:

1º Se nos presenta a un personaje
2º Se pone en evidencia su devoción a la Virgen, que en ocasiones coexiste con graves faltas
3º Le sobreviene un gran daño, que puede ser incluso la muerte en pecado y la condenación eterna
4º María le ayuda a salir del atolladero
5º El poeta remata exhortando a su público a que sea devoto de tan poderosa señora.

La obra ofrece un amplio retablo del mundo medieval y refleja el sentir de la época. Muy significativo es el odio contra los judíos que encierran los milagros XVIII y XVI. En este último, El niño judío, la Virgen tiene que salvar a un inocente de las garras de un padre monstruoso que lo mete en el horno encendido por haber comulgado con los cristianos el día de la Pascua.

3.3.3. Clasificación temática de Los milagros

a) MILAGROS DE RECOMPENSA: la Virgen premia a los devotos virtuosos:. La casulla de San Ildefonso (I), El clérigo y la flor (III), El pobre caritativo (V), etc.
b) MILAGROS DE PERDÓN: La Virgen salva, después de la muerte, a los fieles que han sido devotos aunque hayan cometido grandes pecados:. El ladrón devoto (VI), El romero de Santiago (VIII), El prior y el sacristán (XII), etc.
c) MILAGROS DE CONVERSIÓN O CRISIS: María ayuda a sus fieles a vencer sus pasiones y arrepentirse antes de que llegue el último momento: La boda y la Virgen (XV), La iglesia profanada (XVIII), La abadesa preñada (XXI), El milagro de Teófilo (XXIV o XXV).

3.3.4. Comentario sobre algunos milagros

Monje bebiendo

Monje bebiendo

Los méritos de esta obra no hay que buscarlos en la originalidad de los relatos, sino en la capacidad de Berceo de acercarse a la vida cotidiana del oyente, la habilidad narrativa, el lenguaje popular y expresivo, la capacidad para combinar el docere et delectare (enseñar y entretener), la atención los detalles e incluso su sentido del humor
Algunos de los milagros han sido especialmente valorados. Uno de los más importantes es el de Teófilo (XXIV o XV), en el que predomina la introspección psicológica. Es interesante la creación de este personaje sacudido por una irreprimible ansia de poder que, una vez satisfecha gracias a un pacto con el diablo, entra en crisis hasta conducir al arrepentimiento. En El clérigo ignorante (IX) la Virgen obliga a un obispo a que restituya a su puesto al humilde cura que sólo sabe celebrar la misa de María. También son muy célebres el de La casulla de San Ildefonso (I), El ladrón devoto (VI), donde la Virgen salva al protagonista de morir ahorcado, poniéndole primero un escaño bajo los pies y, en un nuevo intento, las manos entre el cuello y la soga; La abadesa preñada (XXI), en el que la Virgen hace parir a la protagonista antes de que llegue el obispo a juzgar el caso, denunciado por sus compañeras de cenobio, etc.

4. OTROS POEMAS DE CLERECÍA (SIGLO XIII)

a) Libro de Apolonio. La leyenda de Apolonio gozó de gran difusión en la Europa medieval. Hunde sus raíces en la tradición novelística greco-latina. El poema español difiere de todas las versiones conocidas. Acomoda los sentimientos y actitudes a su época y cristianiza la materia pagana. Se trata de un claro ejemplo de argumento característico de la novela bizantina, absolutamente inverosímil, con viajes, naufragios, pérdida de los seres queridos y anagnórisis o reencuentro final.
b) Libro de Alexandre (primera mitad s. XIII). Existe debate acerca de su autoría: se ha llegado a atribuir la obra a Gonzalo de Berceo, pero no está confirmado. La leyenda de Alejandro Magno gozó de una extraordinaria difusión durante la Edad Media. Arraigó fundamentalmente en Francia. Alejandro fue el prototipo de vicios y virtudes; se censuró en él la vanidad, la ambición y el orgullo, al tiempo que despertó admiración su valentía, caballerosidad y largueza. El Libro de Alexandre español se inspira en el poema latino Alexandreis y el poema francés Roman d’Alexandre. El Libro de Alexandre se sitúa en un punto intermedio entre el cantar de gesta y el libro de caballerías. Se une a ello el afán didáctico.
c) Poema de Fernán González (1250 o 1255). Las hazañas del conde Fernán González fueron exaltadas en un cantar de gesta perdido (*Cantar de Fernán González).

Mester de Clerecía. Gonzalo de Berceo en pdf


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