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Novelas antibélicas

Conversaciones en el Castillo

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all quiet on the western front 9-1La guerra es una actividad constante en la historia de la humanidad. De hecho la violencia parece que está enraizada en nuestra naturaleza humana. La ciencia está dando la razón a Hobbes y quitándosela a Rousseau. Para el primero, los hombres, en estado natural, viven en una guerra constante, en un todos contra todosel hombre es un lobo para el hombre– ; se necesita un Estado fuerte que ponga frenos al egoísmo desenfrenado. Rousseau, en cambio, pensaba que el hombre es bueno por naturaleza y es la Sociedad la que lo corrompe. No obstante, no es una cuestión dicotómica. Si bien parece cierto que existe un impulso natural violento en nuestro cerebro, también lo es que contamos con un contrapeso moral en este órgano. No somos ni buenos ni malos, totalmente, por naturaleza, sino que tenemos impulsos naturales agresivos e impulsos igualmente naturales compasivos, primariamente relacionados con la moral o la justicia. Que acabemos comportándonos de una manera violenta o pacífica depende de la fuerza con la que actúe uno de estos estímulos en un contexto determinado. Si prevalece el instinto violento en la mayoría de las reacciones ante diferentes estímulos estaremos ante un individuo violento.

Los-desnudos-y-los-muertosSi repasamos la historia senderosgloria7de la humanidad no cabe duda de que la violencia y la guerra han estado presentes en todas las épocas y civilizaciones. De igual modo, la historia está repleta de ejemplos de compasión, piedad, empatía y cooperación. No se trata de cuantificarlos y dilucidar qué instinto prevalece (es fácil pensar que gana, de goleada, la violencia), sino analizarlos y aprender de ellos. También de la guerra. Especialmente de la guerra, para evitarla. Este deseo es el que explica la literatura y el cine antibélicos.

No es mi intención analizar la temática bélica a lo largo de la historia de la literatura. Habríamos de rerotraernos a La Ilíada de Homero, o incluso al Poema de Gilgamesh sumerio (primera manifestación literaria escrita conservada –en escritura cuneiforme en tablillas de arcilla– que data de, aproximadamente, 25 siglos antes de nuestra era). Nos centraremos únicamente en novelas del siglo XX. Obviamente también existen importantes obras líricas y dramáticas de este siglo que hablan sobre la guerra. Recordemos, por ejemplo, la poesía tendenciosa en torno a la Guerra Civil española, de uno y otro bando. Pensemos, por ejemplo, en Viento de pueblo (1937) de Miguel Hernández, uno de los poetas-soldados más famosos de la literatura española. En cuanto al teatro, podemos citar Escuadra hacia la muerte de Alfonso Sastre o incluso Pic-Nic de Fernando Arrabal, dos obras claramente antibélicas, e incluso la reactualización de la Guerra de Troya que llevó a cabo el francés Jean Giradoux en plena Segunda Guerra Mundial en su obra La guerre de Troie n’aura pas lieu.

He realizado una elección muy libre y, quizá, algunas de las novelas mencionadas no pertenecen propiamente al género bélico; de hecho, ninguna de ellas tiene como motivo central la descripción de las batallas. El común denominador de estas novelas es la reflexión en torno a la irracionalidad de la guerra y sus consecuencias devastadoras para la humanidad.

Bona_Soldato_SVEJK_en_Humenne La primera, quizá la mejor novela antibélica, es Las aventuras del valeroso soldado Schwejk (1923), del checo Jaroslav Hasek. Se trata, en apariencia, de una novela picaresca, ya que su estructura aditiva –una sucesión de aventuras que se puede ampliar indefinidamente; de hecho, la obra está inacabada– permite emparentarla, en última instancia, con el Lazarillo y, en primera, con el Simplicissimus de Grimmelshausen. El “valeroso” soldado Schwejk, en realidad un simplón vendedor de perros, se ve envuelto en la Primera Guerra Mundial, al servicio, como los pícaros, de diferentes amos-oficiales, afrontando las dificultades con resignación. Schwejk vive la guerra como cualquier acto cotidiano más, aplicando hasta las últimas consecuencias su lógica absurda, exasperando con ello –y con su verborrea incansable– a oficiales y compañeros, que no comprenden su constante buen humor y simpleza. Es esta obediencia ciega y constante afán por hacerlo bien la postura más irónica y crítica con la guerra, pues pone en evidencia su absurda irracionalidad. A pesar de ser un efectivo alegato antibelicista, la obra de Hasek es una novela divertidísima. La figura de Schwejk aparece como un nuevo Quijote que, con su sentido del humor, permite dar la vuelta a una realidad que se ha quebrado de la pura tensión irracional y favorece, así, el surgimiento de un mundo nuevo más sencillo y mucho más humano.

 Johnny cogió su fusil (1936) de Dalton Trumbo es el estremecedor relato de un mutilado de la Primera Guerra Mundial. Un joven norteamericano despierta en un hospital y se da cuenta –el proceso ocupa buena parte de la novela– de que no tiene ninguna extremidad: lo que queda de su cuerpo es la cabeza y el tronco. En definitiva, comprende que está reducido a una mente –tampoco puede hablar– totalmente aislada del mundo, incapacitada para comunicarse con el resto de seres humanos. El resto de la obra es la búsqueda desesperada de un método de comunicación con los otros. La novela nos sumerge en la mente angustiada y nostálgica –los recuerdos de su vida pasada contrastan irónicamente con su situación presente– del protagonista, combinando diferentes técnicas: el narrador externo focalizado en el personaje, el estilo indirecto libre (la intromisión completJohnny cogio su fusila del narrador en su mente) y el monólogo interior delirante y desquiciado del soldado tullido.

Johnny cogió su fusil es un relato terrorífico, es la manifestación más radical en contra de la guerra que se ha hecho nunca. Es cierto que la obra se puede calificar de tremendista, pero Trumbo era muy consciente de que la guerra es la mayor irracionalidad a la que puede llegar el hombre. Cabe interpretar el texto, pues, no sólo como una advertencia sobre los posibles daños (físicos y mentales) de la guerra, sino también como una crítica a su poder deshumanizador y alienante: los jóvenes que combaten no solo pueden perder su vida, sino también la inocencia y, como el protagonista, parte de su humanidad, pues una mente que no puede comunicarse con otras es una humanidad incompleta.

El mismo Tumbo adaptó a la pantalla su novela en 1970. El mensaje antibélico tomaba de nuevo actualidad en un clima de crispación social por la Guerra del Vietnam. La película –más célebre– tiene las mismas virtudes y limitaciones que la novela: su objetivo es transmitir un mensaje, hacer pensar, remover conciencias; el envoltorio formal es un vehículo para transmitir ideas con no demasiadas pretensiones artísticas.

guerra salamandras La guerra de las salamandras (1936) de Karel Čapek es común asociarla al género de ciencia ficción, concretamente al subgénero de las Antiutopías o Distopías. Está emparentada, por tanto, con Nosotros de Y. Zamiatín, Un mundo feliz de A. Huxley o 1984 de George Orwell. El argumento es el siguiente: el descubrimiento de una especie de salamandras inteligentes es aplicado descontroladamente por el hombre en todos los sectores de la economía mundial. Las salamandras se convierten en una mano de obra barata y dócil que sirve para mejorar el progreso industrial de las naciones desarrolladas. Sin embargo, la proliferación masiva de estos anfibios escapa de control y al final propicia el surgimiento de una conciencia social “de clase”, una especie de “proletariado salamandril”, que comienza a organizarse y a enfrentarse –incluso con las armas, que ellas mismas fabrican– a los hombres.

Se trata de una parábola satírica en dos sentidos. Por una parte es una alusión al inminente nazismo, ya que se puede interpretar la proliferación masiva y la estructura militar de las salamandras como metáforas del ascenso del nazismo y la militarización alemana. Recordemos que Hitler ya había ocupado el poder –¡legalmente!– y la anexión de Austria (1938) y Checoslovaquia (1938-39) eran inminentes. La novela se convierte, pues, en una negra premonición. Por otra parte, la segunda interpretación alegórica es una crítica al progreso irracional y descontrolado de los hombres. La novela –como también el drama del mismo autor R.U.R., primer texto en el que se emplea la palabra “robot”– se pregunta: ¿hasta dónde puede llegar el hombre en su ansia de poder? ¿Es admisible el progreso ilimitado sin tener en cuenta las posibles consecuencias negativas?

 desierto tartarosEl desierto de los tártaros (1940) de Dino Buzzati narra la experiencia castrense de Giovanni Drogo en un campamento fronterizo, aislado en un misterioso desierto, cuyo objetivo es vigilar y estar preparado para un hipotética –e improbable– invasión de unos enemigos legendarios: los Tártaros. Al campamento acude joven y con la perspectiva de no permanecer demasiado tiempo en este destino poco demandado pero reputado para labrarse una prometedora carrera militar. No obstante, el contacto con otros compañeros y superiores que han estado toda la vida en el campamento y que permanecen en él por un irracional poder de atracción y la progresiva adaptación al temor –mezclado con deseo – por las invasiones tártaras conducen a Drogo a aceptar irreflexivamente su destino, que lo aleja cada vez más de cualquier vínculo con su vida anterior (familia, amigos, mujeres).

Es un libro de tempo lento y reflexivo. Además, se puede hacer una lectura alegórica desde diferentes perspectivas. Por un lado es una reflexión sobre el inexorable paso del tiempo de raigambre kafkiana: los protagonistas se dejan llevar por el absurdo, aceptan irreflexivamente una misión irracional en un contexto asfixiante, hipnótico, propio de una pesadilla. Por otro lado, y aquí es donde se puede rastrear la impronta (anti)bélica, la novela analiza la irracionalidad del mundo militar, en cuatro aspectos: primero, el enemigo necesario para justificar el aparato militar; segundo, la desconfianza en el otro, el extraño/extranjero; tercero, el miedo que justifica la cesión de libertMatadero cincoad en favor de la seguridad; cuarto, la disciplina y el ordencatch22 como sustitutos de la libertad individual.

Una de las mejores novelas antibélicas del siglo XX es, sin duda, Trampa 22 (1961) de Joseph Heller. Este texto, que debe mucho al Schwejk de Hasek, narra, con un permanente tono sarcástico, las vicisitudes del cáustico piloto Yossarian para dejar el frente en la Segunda Guerra Mundial. La única manera posible de irse es obtener un certificado que indique que está loco, pero –y esta es la Trampa 22– sólo una persona que no esté loca solicitaría un certificado como si lo estuviera.

 Matadero cinco (1969) de Kurt Vonnegut es una novela experimental que entrelaza diversas tramas. La principal es la bélica y autobiográfica: un soldado norteamericano es capturado en la Segunda Guerra Mundial y sobrevive al bombardeo de sus propias tropas en la ciudad de Dresde. Esta trama estrictamente bélica es narrada años después por el protagonista, pero se combina con sus viajes al planeta Trafalmadore, donde puede ver satisfechos todos sus deseos. Coiman sendermo se puede apreciar, la obra es un híbrido posmoderno: género (anti)bélico, sátira llena de humor negro y ciencia ficción. La mezcla es muy acertada y hacen que este libro sea muy recomendable. Se publicó en 1969, en plena Guerra del Vietnam, y Vonnegut pronto se convirtió en un ídolo de la contestataria juventud norteamericana.

 También satírica es la obra del autor ruso Vladímir Voinóvich (prohibida hasta la Perestroika en Rusia) Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin (1974). El protagonista está emparentado con Schwejk, el peculiar personaje de la novela de Hasek: es un humilde campesino hecho soldado que custodia un avión estrellado en una zona rural rusa. Es enviado allí porque es el miembro más ingenuo y prescindible del regimiento, pero eso no impide que se integre en la comunidad rural y sea acusado de desertor.

 Una contribución española al género que nos ocupa –y una de sus mejores manifestaciones– la firma Ramón J. Sender. Se trata de su primera novela: Imán (1930). Cuenta la historia de Viance –al que todos llaman Imán, porque atrae las desgracias–, un humilde campesino que intenta sobrevivir en la Guerra de Marruecos, despreciando la muerte, huyendo –o avanzando– en batallas irracionalecubierta compañia k 2.indds en las que no se sabe distinguir el enemigo, durmiendo a la intemperie entre cadáveres, sufriendo de una sed eterna. La novela –con un estilo conciso y sobrio– se presenta como un documento histórico –Sender estuvo en el frente– y una crítica sin concesiones a esta impopular guerra, a la que iban a morir los que no podían eludir esta sentencia segura de muerte entre el polvo.

Una novela poco conocida sobre la Primera Guerra Mundial es Compañía K (1933) del estadounidense –combatiente en el cuerpo de Marines– William March, un conjunto de 113 breves estampas centradas en las vivencias de un grupo de soldados en este conflicto, aunque la violencia y el sinsentido bien pudieran aplicarse a cualquier guerra.

 La lista de novelas podría ampliarse mucho más: la semi-autobiográfica Adiós a las armas (1929) de Hemingway, Tres soldados (1921) de John Dos Passos, Sin novedad en el frente (1929) de Erich Maria Remarque, Los desnudos y los muertos (1948) de Norman Mailer, etc. Pero no es armas_001mi intención ofrecer un listado exhaustivo, sino dejar constancia –mediante una personal selección, que incluye títulos poco “canónicos” dentro del subgénero– de que la literatura puede ser un vehículo adecuado para incitar a la reflexión crítica sobre uno de los puntos más oscuros de la humanidad. El fin último de las novelas antibélicas es remover conciencias, mostrar el grado de deshumanización y barbarie a los que puede llevar la violencia, poner de manifiesto la irracionalidad y sinsentido de unos hombres matando a otros por unos ideales absurdos, avergonzar a todos los generales y políticos que han auspiciado una guerra, porque cualquier guerra es el resultado de un fracaso de la humanidad, un motivo para avergonzarse de ser humano.


3 comentarios

  1. […] álbum de 1998 …and Justice for All, está basada en la novela y película antibélica Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo (ECK). El vídeo está subtitulado al español y contiene escenas de la película. […]

  2. […] lecturas: Novelas antibélicas, Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo, El fuego de Henri Barbusse, Sin novedad en el frente de […]

  3. […] miles de idas para reciclarlos, busca por Internet. Si te apasiona la guerra, te recomiendo esta lista de novelas antibélicas. Especialmente, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, inspiradoras de tácticas noviolentas […]

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