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Archivos Mensuales: mayo 2013

La novela estadounidense: la “Generación perdida”

Picasso-Gertrude_SteinOrigen del término “Generación perdida”

Generación perdida es el nombre que recibió un grupo de escritores estadounidenses que vivieron en París y en otras ciudades europeas en el periodo que va desde el final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) hasta la Gran Depresión (desde el Crack de 1929). La expresión “Lost Generation” fue acuñada por Gertrude Stein, la escritora y mecenas que aglutinó en torno suyo –a su casa del barrio de Montparnasse de París acudían habitualmente jóvenes artistas, como los pintores Pablo Picasso, Joan Miró y Juan Gris o el poeta vanguardista norteamericano Ezra Pound– a gran parte de estos escritores. Stein se refería a los escritores norteamericanos que lucharon y sobrevivieron, o fueron testigos y fueron marcados para siempre por la I Guerra Mundial (Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, John Dos Passos) y que después volvieron o permanecieron en Europa. A pesar de no pertenecer a este círculo de escritores, se suele incluir a John Steinbeck y a William Faulkner –también combatió en la Gran Guerra– como representantes característicos de la generación, ya que comparten algunas de sus particularidades.

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Renovación narrativa de principios de siglo XX: Kafka. Joyce, Proust, Thomas Mann

KafkaINTRODUCCIÓN

 En las primeras décadas del siglo XX se produce una renovación de la novela. Se percibe en la nueva generación de novelistas un cansancio del realismo decimonónico. Esta crisis del realismo decimonónico y esta ansia de renovación hay que enmarcarlas en un contexto propicio para el cambio y la experimentación. En efecto, el tránsito del siglo XIX al XX había visto nacer el Modernismo y su aire liberador, que había renovado por completo la poesía desde Baudelaire y los Simbolistas. La superación definitiva del realismo y la experimentación audaz llevada a cabo por las Vanguardias desde 1907 hasta las Segunda Guerra Mundial (1939-1945) influyeron decisivamente en la voluntad renovadora de los novelistas de principios de siglo. Por ello, la renovación empezará a producirse fundamentalmente después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), incorporando las innovaciones de las Vanguardias, pero también aspectos filosóficos e incluso científicos, que estaban renovando profundamente las corrientes de pensamiento del mundo.

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El espíritu de Vanguardia: el Surrealismo

DEFINICIÓN Y CRONOLOGÍA DE LAS VANGUARDIAS

 

Dali-Persistencia de la memoria-1931

Etimológicamente, vanguardia es un término de origen bélico que, en oposición a retaguardia, se refiere al ‘grupo que va en cabeza’, que abre caminos, que arriesga. En las artes, este espíritu emprendedor y explorador se materializa en una serie de movimientos experimentales conocidos con el nombre de vanguardias (en plural), que se desarrollaron aproximadamente entre el inicio de la Primera Guerra mundial (1914) y el final de la Segunda (1945). El apogeo se produce en el periodo de entreguerras, sobre todo en los felices años veinte. Las vanguardias evolucionaron en dos etapas: a) durante la etapa de prosperidad (desde la primera Guerra Mundial, 1914, hasta el crack de 1929) se produce una vanguardia alegre y confiada, proyectada hacia el futuro, que promueve una expresión depurada e intelectual, que da entrada al humor, al ingenio, al juego

y a los malabarismos verbales; b) la etapa de crisis (desde 1929 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, 1945) produce una vanguardia angustiada y comprometida, que va abandonando sus pretensiones de pureza y racionalidad por una paulatina rehumanización e implicación en la lucha social y política.

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Baudelaire y “Las flores del Mal”

Baudelaire_crop 1. Biografía de Baudelaire (1821-1867).

 El acontecimiento que marcó la infancia de Baudelaire fue el segundo matrimonio de su madre con el coronel Aupick, cuando Charles sólo tenía 7 años. Nunca fue buena la relación con su padrastro, quien mandó internar al poeta en un colegio, del que fue expulsado por mal comportamiento. En 1840 se matriculó en la Facultad de Derecho en París, donde comienza a llevar una vida de dandy y a frecuentar los círculos bohemios –entabla amistad con Gerard de Nerval o Balzac, por ejemplo–del Barrio latino. Su padrastro lo obliga a embarcar en un largo viaje por las Antillas, pero Baudelaire vuelve a París desde las Islas Mauricio. De vuelta en París continúa su vida bohemia, dilapidando la herencia de su padre –hasta que su padrastro la coloca bajo tutela judicial por temor a que la malgastara rápidamente–  y manteniendo relaciones con diferentes mujeres (inspiradoras de diferentes poemas de Las flores del mal), entre las que destaca la mulata Jeanne Duval o la prostituta Sarah, la bizca, que probablemente le contagió la sífilis. Comienza a ganarse la vida como (destacado) crítico literario y musical (muestra una opinión favorable por el compositor romántico alemán Richard Wagner, a quien considera una síntesis  del nuevo arte). Al descubrir la obra de Edgar Allan Poe, queda tan fascinado que decide traducirla –aprendió inglés para hacerlo– al francés. En 1847 publica la novela corta La fanfarlo, en la que ironiza sobre el Romanticismo. En 1848 participa en las revueltas de París, en las que incita a las masas a fusilar a su padrastro. Después del fracaso de la revolución, se refugia en su “torre de marfil”. En 1857 su obra Las flores del mal es condenada por “ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres”  y su autor es procesado y obligado a pagar una multa de 300 francos por el mismo tribunal (y el mismo fiscal) que quiso condenar Madame Bovary de Gustave Flaubert. No obstante, la obra se reedita en 1861 sin las 6 piezas condenadas y con nuevos poemas. Por esa época empezó a componer sus Pequeños poemas en prosa, que se editaron póstumamente en  1869 (en 1864 se había publicado en el periódico Le Figaro una selección con el título de El spleen de Paris). Entre 1858 y 1860 se publicó su obra Paraísos artificiales, un conjunto de ensayos influido por Las confesiones de un inglés comedor de opio (1821) de Thomas de Quincey, entre los que destacan los relacionados con el vino y el hachís. Viajó a Bélgica en 1864, donde pronunció una serie de conferencias. A su vuelta a París la sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur. Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla pero lúcido hasta su fallecimiento, en agosto de 1867.

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